domingo, 26 de febrero de 2017

¿Adicto al tabaco? La culpa la tienen los neandertales.

Como ocurre con cualquier concepto de carácter científico, cuando nos enfrentamos al ADN en ocasiones nos dejamos influir por la cultura general -en ocasiones errónea- de la población general. Pero ¿de dónde venimos realmente?

En primer lugar, debemos definir ADN. Es una sigla para el ácido desoxirribonucleico, una proteína que se encuentra en gran cantidad en el núcleo de las células que componen el material genético de cualquier ser vivo. Y, a pesar de la creencia popular, lo cierto es que la parte de ese ácido que nos hace únicos, diferentes y singulares frente al resto -color de ojos y enfermedades congénitas incluidas- constituye un 0,1%
Pero ¿qué hay de la mezcla entre el homo sapiens y el homo neanderthalensis? A pesar de, generalmente, considerarse especies separadas, teniendo en cuenta que una de ellas fue más apta para la supervivencia y la otra se extinguió por motivos que aun hoy en día causan controversia -antropofagia aparte-, lo cierto es que existen restos de su coexistencia hace unos 50.000 años, y de su mezcla en el ADN de ciertas personas. Se sabe que convivieron, pero… ¿tuvieron descendencia común?
Para explicarlo, hay que figurarse el surgimiento del homo sapiens en África, como afirma la teoría Out of Africa. Por nuestra procedencia común, cuando se dieron ciertas oleadas migratorias de nuestra especie por motivos de búsqueda de mejores entornos o cambios climáticos, se encontraron con la especie que en aquel momento también existía en algunos puntos de Europa: la del homo neanderthalensis.
Así, estos dos grupos de homínidos se mezclaron en el viejo continente, y se siguieron sucediendo las diversas oleadas hacia otros puntos en Asia, América… De ahí que dependiendo del marco geográfico en el que se encuentre un humano, tendrá un mayor o menor porcentaje de neandertal en su código genético. Se calcula que los europeos tenemos entre un 1 y un 4 por ciento de material genético de nuestros antepasados extinguidos.
El bajo porcentaje se debe no solo a la extinción de la especie, sino también a la dificultad en el paso del cromosoma X, que lleva a pensar que, a pesar de no ser estos híbridos infértiles, eran menos fecundos que aquellos nacidos de dos miembros de la misma especie.
Además de ciertos rasgos físicos en determinados individuos -huesos más prominentes en la zona de las cejas, menor estatura, mayor corpulencia…-, del neandertal hemos heredado vulnerabilidad a enfermedades físicas, como el lupus o la diabetes; mentales, como la depresión; a adicciones como el tabaquismo, según determinan algunos estudios acerca del genoma humano.

Y ¿a partir de dónde han podido averiguar los investigadores todo esto? En parte, ha sido desde la cueva del Sidrón, en Asturias. Allí se encuentra uno de los yacimientos mejor conservados en nuestro continente, con más de un centenar de restos con un estado de conservación aún adecuado para realizar un análisis de ADN del que se ha sacado gran parte de la información citada en esta entrada.


En definitiva, y a pesar de que mucha gente de ideología cerrada intente persuadirnos mediante la apología de la “pureza de raza” de una población etnocentrista y no inclusiva, incluso nuestros antepasados extintos demuestran que la mezcla siempre ha existido y ha contribuido a la perpetuación de nuestra especie y que, a pesar de haber tenido algún riesgo, ha enriquecido nuestro legado genético.
BIBLIOGRAFÍA.
Ciencia El País (febrero de 2016). Aportado por Ouhmaima
http://elpais.com/elpais/2016/02/16/ciencia/1455633230_824000.html?rel=mas
BBC (febrero de 2016). Aporte de Bianca
http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/02/160212_salud_legado_neandertal_depresion_tabaquismo_hr
Quo (enero de 2014). Aporte propio
http://www.quo.es/ser-humano/adn-neandertal-hombre-actual
 Scientific American (abril de 2016). Ouhmaima
https://www.scientificamerican.com/espanol/noticias/cromosoma-y-del-hombre-moderno-no-tiene-rastros-de-adn-neandertal/&source=gmail&ust=1488226199844000&usg=AFQjCNEKjKs-P2TQMMKoFYd2_TyOrij2TQ
Genética Médica (febrero de 2016). Bianca
http://revistageneticamedica.com/2016/02/18/herencia-neandertal-adn/
RTVE (marzo de 2013). Javier
http://www.rtve.es/noticias/20130327/cientificos-precisan-antiguedad-neandertales-sidron-asturias/625282.shtml



lunes, 6 de febrero de 2017

De Lucy a nosotros en dos patas


     Hoy por hoy, vivimos en un mundo controlado por la especie humana... Una especie con lenguaje, con cultura  e idiomas -cualidad que compartimos, por cierto, con las orcas, cuyo comportamiento, costumbres y dialectos
 también va determinada por su situación geográfica, aunque ese sea otro tema-. Pero ¿qué nos diferencia del resto de especies similares? ¿Qué nos diferencia de nuestros antecesores antropológicos? La bipedestación, con su consiguiente liberación de los miembros superiores y el pulgar oponible, además de la mejora de la vista, son algunos de los factores decisivos que han hecho que el ser humano se haya desarrollado tanto y de una manera tan exitosa en el mismo lapso de tiempo en el cual otras especies no han tenido tantos cambios fisiológicos y anatómicos.

    Sin duda, la bipedestación tiene sus ventajas e inconvenientes. Esta condición de andar sobre dos patas, que, según investigadores como Kimbel, Johanson o Ward, ya tenían los homínidos de hace 3 millones de años, nos aporta algunas buenas cualidades en perjuicio de otras no tan positivas... pero ¿cuáles son?


    En primer lugar, el hecho de tener una perspectiva del entorno algo más alta y globalizada, en lugar de verse limitados a mirar al suelo, hizo que estos homínidos desarrollasen su sentido de la vista en gran medida, y comenzaran a abrir nuevos caminos, a intentar descubrir qué había más arriba de sus ojos, cómo podían cazar otro tipo de animales, a tener otro punto de vista sobre su mundo y los lugares en que se desarrollaron... En definitiva, vieron sus horizontes ampliados, fueron capaces de mirar más allá de la vegetación, les permitió ver otro tipo de animales y árboles. 



    Los miembros superiores del cuerpo, es decir, nuestros brazos, se vieron liberados de la pesada carga que les suponía su función como soporte del resto del cuerpo y como medio de locomoción, y pasaron a desempeñar otro tipo de funciones, a servir para desarrollar habilidades manuales -que tan importantes serían después en el homo habilis-, para cazar, para tomar sus alimentos sin desequilibrarse... Las manos, antes encargadas de mantener el equilibrio del cuerpo y de funcionar como soporte y medio para avanzar, pasaron a transportar objetos. 



    Aún a día de hoy, uno de los momentos más importantes en el período de desarrollo de un bebé, es el momento en el que comienza andar sobre dos patas, sinónimo de independencia, de crecimiento, de avance... Como se menciona en el ciclo mítico de Edipo Rey, universal y atemporal y que nos sigue sirviendo como referencia, el hombre es el único animal que anda a dos, tres y cuatro patas, pero cuando anda sobre más soportes, es más débil.



    Además, la marcha bípeda supone un gasto energético menor que la locomoción a cuatro patas, por lo que les sirvió a nuestros más remotos ancestros, provenientes de África y de lugares con recursos limitados o poca densidad en vegetación... De este modo, el hecho de erguirse les permitió recorrer mayores distancias sin cansarse tanto ni requerir tanto aporte de alimentos.

    Finalmente, la bipedestación permite que aprovechemos la brisa, que nos refresca y alivia, y hace que ahorremos agua, bastante práctico en entornos hostiles como la sabana africana ya mencionada en el anterior párrafo. El hecho de que al andar sobre dos miembros se exponga menos superficie al sol también sirve para el ahorro de recursos energéticos y agua.


     Pero no todo son ventajas cuando se trata de andar a dos patas... A pesar de servirnos para ahorrar energías, nos hace más lentos, más torpes, menos ágiles a la hora de huir de depredadores o escapar de otro animal mayor contra el que no se pueda luchar -retrotrayéndonos a los tiempos pasados en los que las armas y los medios de transporte no estaban tan desarrollados, o imaginándonos una situación de aislamiento total-.



    Como ya mencionábamos en el quinto párrafo, la debilidad y vulnerabilidad de las crías es mucho mayor, es decir, tenemos menos fuerza y menos autonomía cuantos más miembros usamos para caminar -siendo la tercera pierna en la obra de teatro clásico un bastón, un paso intermedio en el umbral de debilidad en los ancianos-. Así, los bebés suelen tardar unos dos años para andar de manera totalmente independiente, segura y sin peligros.




    También causa perjuicios en nuestros huesos. La bipedestación causa daños en la distribución del peso y hace que la espalda y, en concreto, la columna vertebral tenga que soportar una sobrecarga y un cierto dolor o pesadez para mantener una postura relajada. También en nuestros huesos se produce una mayor vulnerabilidad frente a las lesiones por accidente. Las rodillas, que por el hecho de andar sobre dos miembros tienen que soportar todo el peso de nuestro cuerpo al desplazarnos, son muy frágiles, y de ellas dependen -o dependían, hace millones de años- nuestra supervivencia y nuestra correcta locomoción. En las mujeres también supone una dificultad en el parto, ya que los cambios en la forma de la pelvis dificultan y añaden riesgos en el alumbramiento. 


    Pero... ahora que nos han quedado claras las ventajas y desventajas de nuestra condición bípeda... ¿sabemos, como en el caso de LUCA -el último antecesor común del que después surgieron las diversas especies, mencionado en la anterior entrada- de dónde proviene dicha condición? Lo cierto es que sí. En 1974 Donald Johanson encontró en Etiopía más de cincuenta huesos de una hembra de homínido, un Australopithecus afarensis que, según las investigaciones del ya mencionado y su equipo, contaba con más de 3 millones de años. 



    El conjunto de huesos, denominado Lucy por escuchar el grupo de científicos a los Beattles, y en concreto su canción "Lucy in the Sky with Diamonds", inspirada en los efectos del LSD, no tenía más que un metro de altura, pesando alrededor de 30 kilos y habiendo muerto con una veintena de años -edad deducida por sus muelas del juicio-. También fueron capaces de descubrir su función progenitora... Lucy había tenido hijos, aunque no se supo determinar la cantidad. 


      Lucy no fue la única homínido encontrada por la zona. Selam, nombre dado al fósil de un niño, se encontró a escasos kilómetros de la ya mencionada.  A pesar de haber representado esta Australopithecus para la comunidad científica el resquicio más antiguo de nuestro pasado ancestral, también está Kanaduumuu, otro homínido con morfología y características similares pero 400.000 años más de antigüedad. 

    En definitiva, las tres grandes preguntas de calado filosófico que el ser humano aún se sigue haciendo se pueden contestar gracias a la bipedestación. ¿Quiénes somos? Humanos, simios bípedos con algo menos de pelo y algo más desarrollo cognitivo. ¿De dónde venimos? De Lucy, Selam, Kanaduumuu y otros muchos homínidos coetáneos a ellos que en un momento dado dieron se irguieron y comenzaron a dar los primeros pasos de la Historia del ser humano. ¿A dónde vamos? Allá donde nos lleven nuestros dos pies y nuestra mente, en parte desarrollada por la necesidad de realizar otro tipo de habilidades y actividades para seguir avanzando, evolucionando, siendo más aptos...




FUENTES CONSULTADAS.
http://evolucionhumana.freehostia.com/contenido.php?contenido=4
http://natalixy23.blogspot.com.es/2012/06/bipedestacion.html
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/sapiens/2011/02/18/bipedestacion-humana.html
http://www.abc.es/ciencia/abci-lucy-australopithecus-hominido-volaba-beatles-201511240431_noticia.html



domingo, 5 de febrero de 2017

   
     A veces, y no teniendo amplios conocimientos sobre antropología, filogénesis o biología, tendemos a asociar la supervivencia de las especies con su fuerza o cualidades físicas favorables independientemente del medio o situación a la que se enfrenten -es decir, animales o especies fuertes por lo general-. Pero ¿sobreviviría un león en la Antártida? ¿Y un oso polar en la sabana africana? No siempre unas características anatómicas de mayor perfección o fuerza determinan la supervivencia de un grupo. A veces es una cuestión determinada por la capacidad de adaptación de dicha especie a una situación concreta o un entorno hostil. 

     Así, se debe diferenciar entre más apto y más fuerte. El término "supervivencia del más apto" no fue, a pesar de la creencia popular, acuñado por Darwin. Sin embargo, en sus teorías evolutivas se reflejaba que aquellas especies que, por cuestiones de desarrollo genético tuvieran unas características determinadas favorables ante cierto tipo de entornos o estímulos, tendrían una probabilidad mucho más alta de sobrevivir frente a otras especies con condiciones anatómicas que no concordasen o no fuesen óptimas para el medio de desarrollo. Sin embargo, esto no quiere decir que la especie no superviviente fuese inferior o menos fuerte, sino menos apta dado el entorno.

    Existen en el mundo animal numerosas especies que, por su aptitud o cualidades fisiológicas determinadas, han conseguido proliferar o sobrevivir, frente a otro tipo de especies que no conocemos o no han llegado hasta nuestros días por no ser capaces de adaptarse a las situaciones desfavorables. 



    En cuanto a la velocidad, los típicos animales herbívoros que sirven como presa a los grandes depredadores han logrado sobrevivir por su rapidez y audacia para huir de aquellos por encima en la cadena alimenticia. Los conejos, liebres y gacelas son ejemplos de este tipo de capacidad de adaptación. Es el caso también, ya en el contexto marítimo, del atún o el bonito.



    También ocurre, no obstante, en el proceso alimenticio contrario. Los animales atacantes, depredadores, son capaces de conseguir sustento gracias a su velocidad y reflejos, que propician su supremacía sobre especies más débiles o lentas. Es el caso del guepardo, el caracol cónico -cuya capacidad de reacción hace que inyecte rápidamente un veneno a sus presas-, los halcones, o las avestruces.




     Hay otros animales que deben su supervivencia a su sentido del olfato. El zorro, verbigracia, depende directamente de su olfato cuando caza, por ser un depredador nocturno. El oso polar también ha sido capaz de superar las situaciones adversas gracias a su olfato.





    Por su capacidad de camuflaje, algunos insectos han sido capaces de pasar desapercibidos ante sus grandes enemigos, siendo el insecto palo el paradigma de este estilo de adaptación, que también han utilizado los camaleones, las polillas camuflándose en el hollín de aquella sociedad industrializada del siglo XIX... 




    Contar con veneno suele ser también una ayuda en la fisiología animal, especialmente en lugares con pocos objetivos a cazar, es decir, lugares con condiciones extremas a nivel meteorológico, entornos hostiles como los desiertos, en los que la serpiente de cascabel o el escorpión, entre otros, son capaces de vivir en unas condiciones en las que otras especies tendrían una muerte asegurada. 





    Si queremos mencionar esta aptitud, podríamos referirnos a especies capacitadas, competentes, válidas, idóneas, adecuadas... aunque es difícil no categorizar mediante el lenguaje a las especies supervivientes como superiores. ¿Es justo o moral esto? En realidad, sabemos que no es una cuestión de superioridad, sino más bien de adaptación a entornos desfavorables. Una especie, por muy fuerte, grande o rápida que sea, puede encontrar su fin si no es capaz de aprovechar sus características biológicas en favor de su supervivencia ante la situación. Es el caso, por ejemplo, de los dinosaurios.

    Pero... teniendo en cuenta todos estos cambios fisiológicos dadas en diversas especies y que han contribuido a su supervivencia... todas las especies deberían partir de un ancestro común, de una misma especie de la que luego fueran desgajándose todos los distintos tipos de seres vivos, con sus características propias. 




    Efectivamente, existe un último antecesor universal común, una bacteria que contaba con 572 genes -un número bastante bajo, pero factible para mantener la vida de una bacteria-, y que se ha denominado LUCA por sus siglas en inglés. De esta primera especie surgirían después las bacterias, que posteriormente originarían otros tipos de seres vivos más complejos y, en última instancia, las plantas, animales y seres vivos que, tras muchos años de procesos evolutivos, conocemos hoy.


FUENTES BIBLIOGRÁFICAS.
http://www.wordreference.com/sinonimos/apto
http://ecoosfera.com/2012/07/top-10-los-animales-mas-veloces-del-mundo/
http://actionbioscience.org/esp/nuevas-fronteras/poolepaper.html
http://www.muyinteresante.es/ciencia/articulo/las-mariposas-oscuras-se-camuflaron-con-el-hollin-de-la-revolucion-industrial
https://historiadivertida.wordpress.com/2009/02/15/anecdotas-de-darwin/
http://actionbioscience.org/esp/nuevas-fronteras/poolepaper.html