domingo, 13 de noviembre de 2016

Biografía de un científico: Agustín de Betancourt.




Agustín de Betancourt y Molina fue un inventor español y uno de los padres de la ingeniería, disciplina que practicó en el terreno militar y de la que fue precursor. 

A este ingeniero, nacido en 1758 en Tenerife, su vocación le vino casi predeterminada por sus orígenes familiares, dedicándose ambos de sus padres a la industria textil, y siendo su madre la primera mujer tinerfeña en publicar un artículo científico -sobre los componentes químicos de los tintes-. 

Con tan solo 20 años, Betancourt presentaría su primer diseño: una máquina para entorchar, es decir, retorcer seda. Ese mismo año, marchó a Madrid a completar sus estudios y jamás regresaría a su isla natal. Poco tardaron los miembros de la Corte española en percatarse del talento del joven, al que encargaron la creación del primer globo aerostático diseñado y elevado en España, en 1783.

A partir de 1785, se dedicó a investigar las nuevas técnicas mecánicas y a observar las diferencias entre la maquinaria española y la extranjera, realizando diversos viajes a Francia e Inglaterra para observar sus avances, los cuales intentó adaptar de vuelta a su país.

  En 1792, fue nombrado director del entonces recién fundado Real Gabinete de Máquinas. Desde ese año en adelante, alguno de sus proyectos más importantes serían el diseño de un prototipo de máquina cortacésped; y la creación de uno de los primeros modelos del telégrafo. En relación a este último avance, el ingeniero creó la primera línea de telegrafía óptica, que conectaba varios puntos de Madrid y supuso el inicio del mundo de las telecomunicaciones en nuestro país. 


          Tras la creación de varias escuelas de ingeniería y la redacción de un largo ensayo sobre la disciplina a la que llevaba dedicándose toda su vida, fue nombrado en 1807 corresponsal de la Academia de las Ciencias de París, ciudad a la que se trasladaría hasta mudarse un año más tarde a Rusia, donde permaneció durante sus últimos 16 años, hasta el ocaso de su vida, siendo director del Instituto de Cuerpos de Ingenieros, cargo que alternó con el fomento y la realización de diversas obras públicas en el ya mencionado país oriental, más concretamente en San Petesburgo, donde murió en 1824.

La importancia de este ingeniero en Aranjuez y el motivo por el que tiene su propio espacio residencial aquí radica en que esta ciudad formaba parte de la primera línea de telegrafía que este impulsó, junto con otros tres puntos de la zona -el Retiro, Getafe y Valdemoro-. De este modo, la localidad tiene una gran importancia en el inicio de las telecomunicaciones en España y, como homenaje, se le puso el nombre del tinerfeño a esta calle.

1 comentario:

  1. Está bastante bien, pero falta una imagen donde localices exactamente la calle que lleva dicho nombre en Aranjuez.

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