viernes, 9 de diciembre de 2016

Cultura científica y mitología para explicar Plutón.



Una fecha. 24 de agosto de 2006. Un lugar. Praga. Un acontecimiento. Plutón deja de formar parte de los denominados planetas del Sistema Solar. Pero ¿por qué y cómo deja de considerarse al hasta entonces noveno planeta como tal? ¿Cuáles son los factores determinantes? ¿En qué medida ha ayudado esa votación de la Reunión Internacional de Astronomía para aclarar conceptos?





Comencemos por el principio. ¿Qué es un planeta? Para los griegos un planeta era cualquier astro que vagara por el espacio. Como se creía en la teoría geocéntrica, que defendía la Tierra era el centro del Universo, la Luna y el Sol se consideraban planetas, mientras que la Tierra no. Posteriormente y bajo la influencia de la teoría heliocéntrica, se definieron los planetas como los astros que orbitaban alrededor de nuestra estrella principal.

  

De este modo, se consideró la existencia de seis planetas, a los que después se le añadieron dos más: Urano y Neptuno. No fue hasta 1846 que Plutón se percibió. Percivall Lowell fue quien se dio cuenta de otro astro “perturbando” las órbitas de Urano y Neptuno, y su discípulo Tom Bock fue quien lo nombró como “planeta X”. En el momento, se pensó que era tan grande como Marte, y por su gran distancia del Sol se le denominó Plutón, nombre romano del Dios del inframundo o Hades -término griego-, que según la mitología griega dominaba el mundo de los muertos junto al can Cerbero, el barquero Caronte… y que había raptado a Prosérpina, hija de Ceres -a la que más tarde mencionaremos-, para hacer de ella su esposa.


Según los estudios de diversos astrónomos actuales, no existe tal planeta X puesto que los cálculos fueron inexactos. Plutón, no obstante, sí existe, aunque no es un planeta. ¿Pero cómo se llega a esa conclusión? En primer lugar, es bastante pequeño. Se le define como una extraña y solitaria bola en los confines del Sistema. Además, su luna es demasiado grande en proporción; y su órbita es demasiado elíptica y excéntrica, lo cual hace que se aparte demasiado del Sol y luego se acerque también demasiado del Sol. 


Pero ¿cómo es realmente Plutón? A 4005 km de la Tierra y con un diámetro que mide la mitad de la anchura de los Estados Unidos, un año plutoniano consta de 248 días terrestres, y 1 día plutoniano son 6.4 días en nuestro planeta. 75 kg de peso se transformarían en 5 por el efecto de su propia gravedad en Plutón, bastante más ligera. Es un lugar desértico y muy frío, con unos -233 grados centígrados de temperatura, y la luz que llega del Sol es 1000 veces más débil que la terrestre, con lo cual se equipararía a nuestra luz de noche.

Su superficie es difusa y tiene manchas blancas y negras, siendo las primeras hielo formado por ciertos gases, y las otras rocas sólidas que nos dan pistas de cómo era nuestro entorno y Sistema hace 4,5 millones de años –ya que no hay rocas de tal antigüedad en la Tierra, puesto que aquí se regeneran-. 
 
Así, la Tierra y su superficie es joven en comparación. Otra de las diferencias en su superficie es el efecto de la erosión, los glaciares, los vientos, la lluvia… en general, los fenómenos atmosféricos, que sí se notan en la Tierra pero no aparecen en Plutón, puesto que el pequeño astro no tiene una atmósfera propia, sino que cuando su órbita se acerca al Sol, se crea una temporal, y luego, al alejarse, estos gases se congelan y caen a su superficie. Los principales accidentes geográficos plutonianos son cráteres provocados por el choque de asteroides.


Pero, ¿por qué un planeta que había sido considerado como tal 75 años deja de serlo? Gracias a los estudios y observaciones de Mike Brown, se encontró un objeto astronómico más grande que Plutón y con su propia luna. Durante un tiempo, cierto sector lo llamó el décimo planeta. Se le denominó Eris, como la diosa griega de la discordia. Cambiando de índole, esta diosa fue quien provocó la guerra de Troya, al no haber sido invitada a las bodas de Tetis y Peleo. Así, introdujo en la boda una manzana “para la diosa más bella”, lo cual provocó una gran discusión que, según la mitología, produciría el conflicto que acabó con la ciudad de Asia Menor.


Este nombre no podía haber sido más propio, ya que la aparición de Eris creó una gran discordia y un gran conflicto que motivó la Reunión Internacional de Astronomía de Praga en 2006 para discutir el concepto de planeta.



Finalmente, y tras una votación, se definió como un objeto esférico que orbita el Sol y despeja el camino de su órbita. Al estar rodeado Plutón del cinturón de Kuiper, lleno de astros helados, no puede considerarse como un planeta según la más reciente definición. No obstante, algunos astrónomos siguen considerándolo como una cuestión terminológica y no científica, y se obcecan en meterlo en el saco de los planetas y no en el de los planetas enanos o plutinos, término propio para Plutón, Eris y Ceres, el asteroide más grande de nuestro Sistema que recibe el nombre de la madre de Prosérpina, esposa de Plutón y que pasaba seis meses en el inframundo –invierno y otoño- y otros seis fuera –primavera y verano, para los cuales su madre decoraba la tierra con flores y cosechas-. De esta manera tan poética los griegos explicaban las estaciones –sin ninguna base científica, por supuesto-.



Explicaciones mitológicas aparte, cabe destacar que el interés científico por Plutón no se ha desvanecido, ya que sigue habiendo expediciones como la llamada “Nuevos Horizontes”, que buscan desvelar las incógnitas que aún siguen existiendo acerca del planeta enano. 

De este modo, la inquietud ha hecho a los científicos descubrir los plutinos, los planetas que han encontrado en la búsqueda del planeta X, que no se ha conseguido localizar, pero cuya presencia justificaría ciertas anomalías de la órbita de Plutón. Son objetos del Sistema Solar que tienen la proporción de dos vueltas a su órbita por cada tres de Neptuno. Se componen de hielo y materiales rocosos, y son cerca del 40% de objetos más allá de Neptuno –incluido Plutón-.


1 comentario:

  1. Hay un error en el dato que das sobre la distancia de Plutón a la Tierra.

    Faltan referencias bibliográficas. Está bastante bien.

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